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‘Warrior’ está en Netflix y por todo esto tienes que salvarla

Convocad al clan, mostrad fuerza y obligad a que haya justicia.
Ah Sahm y Li Yong en el inicio de Warrior temporada 3

Cancelaciones dolorosas ha habido toda la vida. Entre las más dolorosas y recientes se sitúa la de, sino la mejor, sí una candidata a serlo entre las series de acción de los últimos años. Warrior logró crear una comunidad fiel sobre todo en su Estados Unidos natal. Fuera, nunca llegó a ser promocionada en exceso y pasó de puntillas. Siempre al límite, consiguió generar coreografías asombrosas, crear un equipo creativo inspirado y dar televisión de calidad a raudales. Sin embargo, Warner Bros. Discovery se la cargó en su espiral de incomprensibles decisiones que llegaron tras la fusión de WB y Discovery. La esperanza, eso sí, existe. Netflix, canceladora cruel original, es ahora la clave de que la ficción inspirada por la obra de Bruce Lee tenga futuro.

No solo te vamos a recomendar ver Warrior en Netflix, tras su reestreno en febrero de 2024. Te vamos a contar por qué deberías salvarla mientras lo haces.

Un equipo implicadísimo con ganas de más

Shannon Lee, hija de Bruce Lee, lideró junto a Jonathan Tropper la creación de Warrior. Basados en unos escritos de su padre, que según su madre fueron usados para dar lugar a la Kung Fu de Carradine, sigue la historia de Ah Sahm. Inmigrante chino llegado a Estados Unidos a finales del XIX, se verá inmerso en las guerras de Tongs (clanes mafiosos de China) de San Francisco. También en un ambiente de racismo y xenofobia total.

La premisa está bien, pero cuando se cuenta con un veterano como Brett Chan para liderar las escenas de riesgo, se asegura también que las coreografías van a estar a la altura del drama. Este, por su lado, lo desarrollaron creativos que incluyen una buena cantidad de asiático-americanos. No llega a ser Atlanta, pero sí que tiene en cuenta la experiencia migratoria, la impronta del mestizaje, para que la realidad estuviera tan presente como la ficción.

El reparto, por su parte, es principalmente de ascendencia asiática. Andrew Koji, Olivia Cheng, Dianne Doan, Jason Tobin, Joe Taslim y Hoon Lee lideran las interpretaciones. Ya se puede ver que es una serie coral. Junto a ellos, una miríada de actores y actrices entregados. También tienen espacio en la serie los ascendientes de Irlanda o la sociedad blanca de San Francisco, con caras como Dean Jagger. Kieran Brew, Joanna Vanderham o Tom Weston-Jones.

Un equipo top que además disfrutaba de su trabajo y que quiere seguir con la serie. Con el estreno en Netflix, por ejemplo, las caras principales del elenco se unieron en un vídeo para Gold House, una asociación que potencia el talento asiático-pacífico. Una muestra de que no se han dado por vencidos. Tropper o Lee tampoco tiraron la toalla, siempre con la mirada puesta en la gran N o cualquier compañía que les quisiera.

No sería la primera vez que una serie es salvada por equipo y fans

Cinemax fue la casa que dio luz verde y sustentó las dos primeras temporadas de Warrior. Tras ello, subsidiaria de WB, perdió la capacidad de producir material propio. Casi de milagro, la ficción de Tropper fue renovada para una tercera tanda. La huelga de guionistas supuso que el equipo no pudiera promocionar apenas su historia. Así, llegó la cancelación de Max. Algo que se barruntaba un poco, debido a la recién descubierta afinidad de sus directivos por destruir productos.

Por suerte, las decisiones aparentemente cuestionables de la cúpula de WB. Discovery supuso que sindicaran en Netflix algunas de las mejores producciones de HBO y compañía. Esto incluye a Warrior, desde el 16 de febrero de 2024. El finiquito a la serie de acción y época siempre fue acompañado de este condicionante. Era la gran esperanza de Tropper y Lee.

Warrior Nun es uno de los casos en que se fijaron. La propia Netflix se la cargó, pero acabó reculando tras meses de presión fan. Por su parte, The Expanse fue rescatada por Amazon. Jeff Bezos se implicó casi directamente en el asunto, después de que Syfy le diera matarife en su tercera temporada. Fringe se salvó de forma preventiva. Sus fans, aquí uno, estuvieron martilleando Twitter y blogs hasta que se aseguraron de Walter, Olivia, Peter, Astrid y la vaca iban a tener un final acorde. Son ejemplos en los que Warrior debe fijarse. Comunidad tiene, pero dispersa. Si se une y logra colarse en primeros puestos de la gran N, el milagro podría ser real.

Acción de ayer con un aspecto de hoy

John Wick o Daredevil son ejemplos de cómo la acción ha vuelto a la brutalidad hongkonesa para renovar el género. Coreografías salvajes, planos extensos e implicación de los intérpretes son las claves que comparten ambas con la otra punta de lanza del asunto. Warrior no escatima en secuencias de artes marciales que tenían un debe especial. La sombra de Bruce Lee es amplia y Andrew Koji fue consciente de ello. El resto del elenco, igual.

Chan y el resto de equipo de dobles de riesgo optaron por una violencia de alto nivel estético para los conflictos de los Tongs en San Francisco. Tropper y cía acompañaron con direcciones de cámara y montajes vertiginosos, pero comprensibles.

El añadido a lo clásico es aprovechar al 100% las posibilidades técnicas actuales. Asimismo, el valor de producción también es digno de elogio. No hay rastro de serie B, pero sí un vestuario espectacular o una recreación del oeste yanqui alucinante. Asimismo, el eclecticismo contemporáneo se presenta a través de irlandeses o policías. Ambos tienen sus propias escenas de acción, adaptadas a sus estilos más tradicionales de lucha.

Un drama de época con mucha representación que se sostiene por sí mismo

Otro añadido que tiene la nueva ola de acción no es solo que sus actores se peguen todo lo que puedan o coreos de gran nivel. No vale simplemente con castañas, también hace falta que exista una historia que sostenga al todo. Ya sea Todo a la vez en todas partes o Los hermanos Sun, la lección está más que aprendida. Warrior supo ejecutarla y esperemos que pueda seguir haciéndolo.

Como ya se ha dicho, la ambientación de finales del XIX es soberbia. Hay muchos elementos western mezclados con la Chinatown de San Francisco. Este ecosistema, alejado un siglo de la ola hippie, da para mucho. Entre peleas, se puede contemplar cómo la sociedad estadounidense se preparaba para una de las leyes más racistas de su historia, la Ley de Exclusión. La ficción de Tropper y Lee dejó su aparición para la posible cuarta temporada, aunque la barrunta sin misericordia. El uso del cantonés es sutil pero se lleva a cabo con elegancia, con un truco que permite que la mayor parte del diálogo sea en inglés.

La opresión interna y externa de los migrantes chinos es un continuo, con los tong como gangsters molones, tarantinianos en ocasiones, que no dejan de ser villanos. Hay espacio para todo tipo de amores, de LGBT+ a interraciales, sin olvidar los tradicionales. Asimismo, el guion no deja fuera de plano el racismo contra afrodescendientes o irlandeses. Las luchas sindicales o los contubernios políticos e industriales tienen su espacio. Esto no quiere decir que sea una producción woke, en el peor sentido del término. El gris es el tono en que se esconden la mayoría de personajes y tramas.

Una cabecera y BSO que son gloria bendita

HBO y compañía han sabido crear cabeceras memorables. La de From, con dibujos infantiles y los Pixies en su versión más chunga, la de Los Soprano, con el viaje en coche de Tony mientras suena Woke up this morning, o la de Warrior, con su fantástico despliegue de animación y fusión asiático-western. Ya hablamos de ella en este artículo, así que no nos extenderemos más.

Tanto en los propios episodios como, especialmente, al final de los mismos, se pueden escuchar multitud de temazos. Si la BSO de H. Scott Salinas y Reza Safinia ya destaca, el equipo musical de la serie se empeña en nutrir el apartado con ejemplos de pop, rock y sobre todo hip hop orientales. Ojo, que si antes hablábamos de mafiosos a lo Tarantino no falta una versión china de Little green bag.

Acción espectacular, drama del bueno, humor a ratos, lo justito de historia y una música top son las armas de la serie. Nosotros lo tenemos claro: Warrior tiene que salvarse. No somos los únicos, otros compañeros también están abogando por ello. La mejor forma es que la veas en su nueva casa, Netflix, y transmitas la palabra.

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