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Zach, cuando ‘The strain’ creó al niño más odioso de la historia de la televisión

No hay quien no quisiera meterle una bomba atómica por la boca a este crío.
Zach de The strain es el niño más odiado de la televisión

En los albores de las series con pedigrí cinematográfico surgió una mezcla de fantasía, ciencia ficción y terror notable. The strain unía zombies, vampiros, nazis… Un cóctel creado por Chuck Hogan y Guillermo del Toro, basado en sus novelas Nocturna. Pero más allá de ser un ejemplo perfecto de una época, al estilo Fringe, o anticipar el miedo pandémico sin saberlo, la ficción brilló por un jovencito. Zach, hijo del protagonista, es por derecho propio uno de los niños más odiados, odiables y odiosos que ha generado la televisión. A raíz de un revisionado, este traicionero mequetrefe y la ira que sigue siendo capaz de producir se han convertido en nuestra Obsesión de la semana.

Aviso de spoiler sobre vampiros

Un recast para llevar al personaje a ser lo peor de lo peor

Por si acaso, reiteramos el aviso de spoiler. Zach comenzó encarnado por Ben Hayland. El aspecto apocado, majete, no cuadraba con el futuro del personaje. Por ello, en la segunda de las cuatro temporadas que componen la serie, le cambiaron por Max Charles. Un acierto, porque él si supo causar violencia en casi todos los fans del producto de FX.

La saga de novelas se estrenó en 2009 y la serie en 2014. Era una época en que lo emo estaba todavía en boga. Zach encajaría de forma a veces indirecta en los tópicos de tal tribu urbana. Esto no debería suponer ningún problema. La forma en que se desarrolla su complicado contexto emocional por parte del guion, como veremos, lleva al extremo el apartado edgy del chaval. De ahí que no haya quien le aguante.

Charles fue criticado de forma bastante injusta por sus actuaciones. Con los errores que pudiera tener, lógicos a su edad por aquel entonces, fue un caso claro de trasvasar los sentimientos por el personaje al actor. Que Zach fuera tan rematadamente asqueroso, que desear su muerte fuera algo casi justificado, se debe en gran medida a quien lo interpretó.

La escritura de Zach, una máquina de generar odio

El pasar de las temporadas, las dudas sobre si podrían o no culminar su proyecto, llevaron a creadores y equipo a cierto estrés reflejado en el guion. Su caso puede recordar a Fringe, porque ambas pudieron culminar sus narraciones aunque quizá podrían haber tenido más tiempo para ello. Zach se vio especialmente afectado, sobre todo desde el final de la tercera temporada.

Antes, el chaval simplemente era un ser muy manipulado. Los juego del Amo, que usó al muncher de su madre para ponerle en contra del doctor Goodweather, su padre. Hasta ahí, tiene un pase. Es viable creer que un crío prefiere pensar que su madre no está muerta. Secuestrado por el Amo y Eichhorst, se podía considerar que tenía síndrome de Estocolmo. Pero, entonces, llegó el 3×10.

En una escena antológica, el niñato decide hacer estallar una bomba nuclear mientras grita «¡Papá, te odio!». Cierto que este había matado en defensa propia al strigoi de su exmujer y madre de Zach. Sin embargo, ella se había bebido a niños delante de su hijo. El tiempo del «date cuenta» pasó. La redención, inalcanzable.

Desde ese punto, que además generó millones de muertos al liberar al Amo de un plan de Setrakian y Quinlan, fue de culo y cuesta abajo. Siempre con la excusa de la manipulación, mató animales por placer, asesinó a un interés romántico que le rechazó, traicionó a su padre desvelando su posición al vampiro jefe, se chivó de un colega colaboracionista… El guion se ensañó con Zach. Irónicamente, personajes como Fet seguían hablando de él como salvable. Para el fan, no había más opción que limpiar su alma con fuego y plata.

Una maldad varias ligas por encima de Joffrey que no salva la redención final

Ser partícipe de un régimen nazi porque le compren a uno juguetes, armas o compañía no es digno de empatía. Del Toro sabe jugar con el fascismo y aquí quizá se le fue de las manos. Logró crear al colaboracionista más asqueroso posible. Condenó a Zach a ser odiado por toda la eternidad.

Joffrey era malísimo. El niñato por excelencia de Juego de tronos. Fue criado para ello, al contrario que Zach, que solo vio la influencia del mal a raíz de la plaga de strigoi. Sin embargo, el chico de The strain llevó el genocidio en nombre de la impulsividad adolescente a nuevas cotas. Ambos, eso sí, se veían lastrados por el enfermizo amor a su madre. A ambas fueron a las únicas que no clavaron un puñal por la espalda.

A diferencia del rey de Poniente, a Zach le dieron una oportunidad final de hacer lo que debía. Cuando el Amo transforma a su padre, decide destruirlo, muriendo al mismo tiempo. El guion indica claramente que quiere redimirle a última hora, estilo Snape. Sin embargo, no funciona. Los tintes están ahí, pero es tarde. Su impulsividad, su odio hard emotion adolescente hacia su padre, el hecho de que sea capaz de matar a millones de personas por un enfado y luego traicionar a todo Cristo sabiendo lo que hacía imposibilita el rescate del que, por derecho propio, es el niño más odioso de la televisión.

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